lunes, 28 de marzo de 2011

Inferno


El ambiente era demasiado pesado apenas bien se podía respirar, mucho calor…hacia mucho calor. Las ardientes llamas inundaban el lugar, el extintor había explotado, y aunque su interior sirve para apagar el fuego de nada sirvió. Tenia tanto miedo de abrir las ventanas ya que las llamaradas crecerían al haber mas oxigeno que quemar.

El oxigeno se agotaba, la joven mujer cayó al suelo tosiendo y llorando: ‘quemada’ estaba de número uno en su lista de ‘peores muertes’ e irónicamente así fallecería. Casi perdía la conciencia cuando escucho unos pasos entaconados en el mismo apartamento en el que ella se encontraba, venían del pasillo. Había cerrado sus ojos por que se quemaban con el humo del ardiente fuego pero seguía escuchando atentamente tratando de evitar toser para oírlos bien, mientras estos se acercaban mas y mas, lentamente pero firmes aumentando la tensión que sentía. La joven entalonada por fin llego a donde se encontraba la otra moribunda mujer y acompañándole el sonido del abrir y cerrar de un encendedor de metal. Tomo a la mujer jalándole de la cabellera y la arrojo al fuego viendo como esta se derretía en el. Ella logro salir del lugar y sin alguna mínima quemadura, después de todo era una pirómana, sabia como funcionaba el fuego.

Ni una huella quedó, todo el lugar se incendio.

Aquel joven de castaña cabellera y claros ojos, pareja de la joven difunta, lloraba sin consuelo. Y de nuevo resonaron en el suelo, esos pasos entaconados. Esa otra joven mujer locamente enamorada del muchacho, disponíase a consolarlo y a ganarse su corazón finalmente.

Ella dijo algo como ‘Cariño, los muertos, muertos están, no vale la pena llorar por alguien que ya no esta en este mundo’.

Mientras luego rozaba sus suaves labios en los del joven depositando un amargo beso sabor a lágrimas saladas.

El la alejo empujándola a lo que casi cae ella al suelo, perdiendo el equilibrio.

Molesta, preguntaba gritándole el por que de sus actos a lo que él pronuncio: ‘Yo la AMABA, amor, algo que jamás sentiré por ti, ni tu lograras sentir por alguien’.

Ella prendió fuego con su encendedor a algunas de las flores, que luego incendiaron un montón de floreros en el velorio.

‘¡Yo te amo, merezco ser amada por ti!’

En el reflejo de los ojos de el podía verse el miedo ante observar tan escena: las hermosas flores prendían en llamas el vestido de la muchacha y sin saber que hacer ella solo se dejo quemas, aun no moría, pero su piel se derretía y su vestido caía en cenizas al suelo.

‘Jamás te amare por lo que haz hecho ahora estas condenada a sufrir el mismo destino que mi amada sufrió para después seguir ardiendo en las llamaradas del infierno’ Diciendo esto mientras sus ojos miraban con desprecio los de ella, quien lloraba arrepentida. El se hincó. frente a ella quien suplicaba ser amada, acorto el espacio entre ellos dos y le dio un suave y dulce beso de despedía y tenia el desconocido sabor del sentimiento al cual llaman amor, sabia como ella siempre imaginaba, cumpliría con un sonrojo en ambas mejillas y una sonrisa su eterna condena.

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